
"He was an evil man—evil in a way that only those who believe in the physical reality of the Devil can understand it" (Era un hombre demoníaco -diabólico de un modo que sólo aquellos que creen en la realidad física del Diablo pueden entender).
Lo dijo Hunter S. Thompson al recordar a Nixon tras su muerte en 1994.
El estimado Dr. Thompson fue el principal demonizador del abogado de Yorba Linda. Sobre su fobia y el modo en que la desarrolló -en casi toda su obra y de modo especial en Fear and Loathing on the Campaign Trail '72- habrá muchas, muchísimas más entradas.

Stan Lee tampoco veía con buenos ojos a Nixon. En el 123 de Fantastic Four (Junio, 1972), Dick se pone en manos de Reed Richards ante la amenaza de Galactus, algo normal. Pero Lee no puede resistir la tentación de mostrar a un Nixon mezquino y calculador-con la ayuda de los lápices de John Buscema y las tintas de Joe Sinnott- cuyos pensamientos se dirigen hacia el hecho de estar en año electoral ante el peligro de la destrucción del planeta. El guionista no evita reunir en Nixon todos los lugares comunes sobre políticos sin alma sólo pendientes del poder que pueden acumular y de su continuidad en los cargos -lo que todos pensamos, la verdad-. ¿El problema? Que no hubiese sido así con Kennedy. Pero eso habrá que comentarlo más adelante.




